Hoy –como me gusta hacer temprano algunas mañanas de primavera –antes de subir a la oficina, me fui a comprar el diario y a tomar un café en el bar de Montevideo y Avda. del Libertador. Es uno de esos típicos café porteños, de los que hay tantos y que son todos tan simpáticos.
Estaba ya con mi diario abierto en la mesa, cuando el mozo me preguntó que iba a pedir. En ese instante caí en la cuenta que políticas de precios tan disímiles tienen el kiosco y el bar.
Sigo mi historia en http://www.gustavogutman.com/2011/el-precio-del-diario-y-del-cafe/
Abrazo,
Gustavo